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sábado, 21 de marzo de 2009

Rumorología en el trabajo

Por Jesús Martínez

En todas las Organizaciones existen dos tipos de comunicación, la formal y la informal. Ambas son igualmente importantes y trascendentes para que la transmisión de información dentro de la organización sea eficaz, y esta eficacia depende de la elección del canal de transmisión adecuado y de un uso correcto. Por ejemplo, ¿no es más efectivo solucionar un problema con un compañero de otro departamento cara a cara que vía telefónica?

Dentro de las empresas la comunicación informal tiene especial atracción y se practica con frecuencia, posiblemente por el efecto de cohesión grupal que genera entre las personas, fortaleciendo la cultura existente en la Organización. Además, se trata de otro cauce de transmisión de información que sirve de apoyo para la generada desde los cauces formales, incrementando la rapidez de su transmisión.

Sin embargo, su principal inconveniente es que interpreta y reinterpreta la información "oficial" pero también inventa nueva información "no oficial", dando lugar a un conocimiento erróneo o ficticio sobre temas que afectan a la Empresa o a su plantilla con consecuencias nefastas para todos, si no se manejan y atajan convenientemente.

Por ejemplo, supongamos que la Dirección General de nuestra Empresa nos comunica que el próximo año va a cambiar la ubicación de la empresa a otra localidad cercana, pero no explica los motivos u objetivos que persigue con este cambio, ¿qué puede ocurrir? Pues que las personas afectadas por esta decisión comiencen a elucubrar y a generar rumores acerca de los motivos de tal cambio ("van a despedir a parte de la plantilla", "quieren reducir", "habrá un cambio en los puestos directivos".).

El mismo efecto se genera por la incorrecta utilización de los canales formales de comunicación bien por no emplearlos, bien por saltarse intermediarios en la cadena de transmisión, provocando de nuevo rumores con gran facilidad.

Por otro lado, la falta de confianza y entendimiento entre las personas, ya sea dentro de un mismo nivel jerárquico como entre niveles diferentes, genera un clima muy favorable para la creación y difusión de rumores.

¿Qué hacer en estos casos? Lo más conveniente es, precisamente, emplear una comunicación clara y directa a través del canal debido, ya sea formal o informal. Si se transmite toda la información que hay que transmitir, a quien o quienes hay que trasmitirla, de la forma correcta y en el momento y lugar oportunos, se fomenta el entendimiento y se genera una mayor confianza los unos en los otros, lo que al mismo tiempo estimula el seguir empleando una comunicación con estas características.

El principal peligro de los rumores se halla en el denominado "efecto bola de nieve" dada la gran rapidez con la que se transmiten y el gran número de personas entre las que se difunden. Llama la atención cómo a pesar de que se van distorsionando y alejando cada vez más de la información inicial, sea ésta cierta o no, se les otorga una gran credibilidad, siendo muy pocas las personas que los ponen en duda.

En ocasiones los rumores surgen de manera intencionada al ser generados para conseguir un determinado objetivo fruto de una política o actuaciones poco éticas y profesionales, como desprestigiar a la competencia, a un compañero, etc., y que no harán sino desacreditar a la propia Empresa o persona que los difunde, una vez descubierto el origen del rumor.

Las consecuencias de este tipo de actos pueden ser absolutamente perjudiciales en la Organización dado que:

      • Se fomentan las malas relaciones entre personas o grupos, desmotivando al personal en el desempeño de su trabajo.
      • Empeora el clima laboral, aumentando la rotación del personal, avivando la rumorología.
      • Desciende la productividad y eficiencia del personal ya que estos dedican parte de su tiempo a comentar los rumores participando en su expansión y pudiendo incluso exponerse a situaciones peligrosas al distraerse (en el caso de que el ejercicio de sus funciones implique riesgos laborales significativos).
      • La imagen externa de la empresa empeora considerablemente (sean o no ciertos los rumores existentes), provocando la fuga de clientes, siendo más difícil captar nuevo personal y nuevos clientes etc.

Pero. ¿cómo conseguir que los efectos sean los contrarios? Para ello hay que establecer una comunicación formal, lo más fluida y clara posible, potenciando su correcto entendimiento en la Organización, estableciendo vías de acceso y transmitiendo una información que contemple la una información fidedigna al alcance de todos y cada uno de los implicados.

De este modo, además de lograr unos efectos positivos, se previene la aparición de nuevos rumores y se afrontan los existentes, que en caso de existir, requieren de un gran esfuerzo por nuestra parte para aclarar las circunstancias en que se han producido e investigar las causas que los hayan originado.

Los frutos de dicho esfuerzo se recogen viendo que situaciones similares dejan de producirse y que se potencia la comunicación y el diálogo en sus distintas variantes dentro de la Organización para beneficio de todos.

FUENTE

http://www.arearh.com/


 

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